miércoles, 19 de septiembre de 2012

EL HOMBRE QUE TODO LO SABÍA AHORA DICE QUE NO SABE NADA

Lo podías ver recorriendo el país sin descanso de domingo a domingo. Resolver los problemas de un municipio alejado, como guarda de tránsito en la esquina por donde nadie pasa, a golpe de voz: "ministro, tome nota..." y si fuera por sus palabras al día siguiente regresaba el agua al pueblo, se levantaban torres caídas, asfaltaban las calles de arena que los aíslan más que comunicarlos. Claro, cuando se iba -y con él la televisión que había llegado detrás suyo- la realidad volvía a ser la misma: el alcalde amenazado fue asesinado, la motobomba falló y quedaron de nuevo a oscuras incluso en pleno día. La promesa del gobernante se convertía en promesa de candidato y todo era arena otra vez. Como sus calles sin asfalto.

El hombre que todo lo sabía hablaba de economía con números enteros y decimales, montaba a caballo sin derramar una gota de tinto y defendía lo indefendible no con leyes y Constitución sino con la fuerza de su pulmón. Visitaba realities y saludaba con nombre y apellido a los periodistas, incluso a los de radio comunitaria. Saludaba con nombre y apellido a los ciudadanos del común antes de preguntar "¿cómo sigue su papá?" porque descubrió que por memorioso lo querían más. El hombre que todo lo sabía administraba todo al detalle, inspeccionaba en persona cada mañana la hora exacta y el lugar del horizonte por dónde salía el sol. Y mientras esperaba tomaba valeriana mirando por la ventana.

Un día el hombre que todo lo sabía no vió la diferencia que hace una letra (s, x) y ya no el decían Es sino Ex. Y empezó a olvidar: lo primero que olvidó es que ya no es sino que fue. Luego olvidó el nombre de sus amigos que, poco a poco, se convirtieron en desconocidos a los que el azar puso cerca. Olvidó por igual la cercanía con su jefe de seguridad como mostrar al público las declaraciones de renta que prometió revelar. El alzheimer selectivo lo atacaba en las entrevistas y al olvidar una respuesta decía"siguiente pregunta" en su forma, siempre tan educada, de contestar. El hombre que todo lo sabía ahora dice que no sabe nada. Antes de olvidar otro poquito les recomendó a algunos más escapar de la justicia y del país.

El hombre que todo lo sabía no sabe cómo será recordado. Seguro no será como él quisiera. 
La verdadera tragedia del memorioso es el olvido, piensa. Pero lo recordaremos. Para no repetirlo.

3 comentarios:

  1. Lamentablemente, pienso que repetiremos

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  2. Segundo intento... Que buena columna. Que buena historia. Admiración por lo que leo !!!!!!!!!!!!!! Interrogación por lo que leeremos ??????????????????????????

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  3. El hombre que mucho olvido, prácticó, difundió e instauró la necropolítica en Colombia.

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