lunes, 8 de octubre de 2012

1.256 PERSONAS 1.256 PREGUNTAS 1.256 VECES ¿DÓNDE ESTÁN?

Recuerdo a José Luis. Recuerdo que era el hijo que todo padre quiere tener en casa. Recuerdo que era el alumno que todo profesor quería en su clase. Recuerdo que era el amigo que todos queríamos tener. Porque era -es- la definición de una buena persona. Recuerdo... no, no lo recuerdo. Lo que quiero decir es que no olvido a José Luis. Eso es distinto a recordarlo. Lo tengo presente aunque han pasado veinte años desde que estudiamos juntos. Lo secuestraron cuando eso era una rareza incomprensible (hoy sigue siendo igual de imcomprensible pero ya no es raro). Un chico de 16 años fue secuestrado justo en la puerta del colegio antes de entrar a clase. Se llevaron a José Luis. Uno no sabía ni cómo sentirse ni cómo sentarse frente a esa silla vacía y ante el silencio de la llamada a lista. Ví volver a José Luis meses después. Me contó su historia, el dolor de las manos amarradas y los ojos vendados, la tristeza que vive adentro de la palabra cautiverio. Una de las cosas que pidió junto con el agua a su regreso fue hablar conmigo. Yo, aún bachiller, publicaba en el periódico regional y en el escolar. Y me dijo que allá en el lugar que no quería nombrar a veces llegaban periódicos. Y parte de su esperanza se alimentaba con el deseo de salir, contar lo malvivido y que otro en sus circunstancias alcanzara luego a leerlo en esas páginas para que tuviera certeza que hay vida después de esa muerte. Después de ese encierro. Aún escucho en mi cabeza la historia del chico que sobrevivió a la pesadilla cuando este país pensaba que eso sólo era un mal sueño.

Recuerdo a esa familia que visité para me enterarme de aquello que mal bautizaron como Pesca Milagrosa. Fue en Don Diego, un sitio del oriente cercano a Medellín, el ausente del que me hablaban era su hermano. Secuestrado. Se lo llevaron junto con otros más sólo por la mala suerte de cruzar justo por un retén ilegal donde ensayaron una nueva forma de dolor. Era septiembre de 1999 y me invitaron a cenar a la mesa donde la ausencia se sentaba a comer cada día en el puesto vacío. Muchos meses y millones de pesos después regresó para irse. Su familia se fue a ese lugar sin nombre que aquí llamamos "El Exterior". En aquellos días nuestro aeropuerto era la casa de todas las despedidas. Hoy paso por una esquina que cambió mucho y su historia, para mí, sigue ahí. Porque vivo en una ciudad con fantasmas.

Recuerdo a Teresita Gaviria, madre coraje, su voz en el teléfono que es capaz de abrazarte a través del auricular. Me contó que ya sabía del final de su hijo: lo vieron flotando por el río con pájaros usando su cuerpo como balsa. Me lo dijo tranquila. Fue luego de unas audiencias por los crímenes paramilitares en Antioquia. ¿Ya que terminaste de buscar vas a dejar a las Madres de La Candelaria entonces? -le pregunté- y me dijo que encontrarle punto final a su historia era el motivo para seguir por todas las otras que no tenían noticia de sus desaparecidos, de los secuestrados que nadie cuenta. "Porque vivos se los vivos se los llevaro y vivos los queremos" recitan en coro de tantas madres en el atrio de la Candelaria. Y en mi corazón.

1.256 personas según estableció en días pasados en periódico El Colombiano en un informe que debió tener más eco es la cifra que no es un número sino la suma de mil doscientas cincuenta y seis historias con nombre, apellido y familia de las que hoy no se está hablando. Las FARC han dicho que no tienen más secuestrados. El Gobierno Nacional no interpela para evitar ruido en un tema sensible a la puerta esta semana de sus conversaciones de paz. El ELN no trae el tema. Los paramilitares un día declaran algo a cuentagotas vía skype y otro día ya no quieren hablar. Mientras tanto nadie da cuenta por 1.130 civiles, 68 militares y 58 policías que también son Colombia pero su país no los recuerda.

Yo, sin conocerlos, los recuerdo. Y sé que no soy el único. Y te invito a preguntar en voz alta ¿dónde están? ¿dónde están? ¿dónde están?



1 comentario:

  1. ¿DÓNDE ESTÁN? ¿dónde están? ¿Dónde Están? ¿Dónde están?

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