lunes, 19 de noviembre de 2012

¿SANTOS YA ANUNCIÓ LA NUEVA BANDERA CON EL AZUL MÁS CHIQUITO?

Hoy es el día en que cambió el mapa que aquí nadie ha sabido dibujar. En ése mar sólo hemos pescado incertidumbres desde 1928. Hoy es el día en que puedes decir que lo que era ya no es. Qué mal día para ser pescador en Providencia. Tu le llamas mar, ellos le dicen comida.
 
La riqueza está en el mar. El futuro (y el pasado) de la vida está en el mar. Sí, en ese que siempre nos importó poco. Y que ya no es nuestro. Hoy hablan del petróleo que está allí pero que nunca hemos buscado. Hoy hablan de los depósitos de gas que nunca habían nombrado. Hoy pronuncian mares de palabras sobre la biodiversidad como si alguna vez les hubiera importado. Dicen, también, que no aceptamos el fallo. Pero que algo falló eso sí lo tendrán que aceptar. Y en lo que nos equivocamos como país es en las décadas en que hemos dejado a los habitantes de estas islas a la deriva.

En un universo paralelo la canciller de un país que perdió mar territorial sí renunció. Dicen los que saben de asuntos así que la soberanía no se negocia, se defiende. La noticia del lado Nicaragua se ve así y desde hoy tienen frontera con Jamaica y Panamá como nunca tuvieron. Y en San Andrés y Providencia la vida cambiará aunque tu no lo notes. Porque todo será más caro cuando pescar y navegar sea imposible.

-Vamos a La Haya a discutir Panamá para que también entreguemos a Chocó. Y después decimos gracias. Dirán unos. Otros contestarán: -Presidente Santos viajará a San Andrés para emitir declaración. Pide permiso a Nicaragua para sobrevolar sus aguas soberanas. Del chiste al insulto pasaremos rápidamente, como siempre, en medio del sentimiento tan fuerte como efímero con que respiramos cada día en esta nación de la IndigNación.

Algo es cierto: esas islas nuestras rodeadas de mar ajeno están cada vez más lejos del viento que ondea nuestra bandera. La misma que cada día destiñe más el amarillo de su riqueza perdida, ve más pequeño el azul de los mares que ya no son los mismos y crece el rojo de la sangre derramada. Esa sangre que no tiene vencedores, sólo vencidos. 

¿Santos ya anunció la nueva bandera con el azul más chiquito? Porque hace años que el escudo de Colombia no se parece al país que representa. Ahora la bandera tampoco. Claro, cabe el aplauso a la imagen de su declaración televisada: se parece más al país que deseamos y menos al que tenemos. Un Presidente rodeado sin color de partido. Bonita foto, la verdad. Pero al decir que buscará todos los medios posibles para expresar su desacuerdo con un fallo inapelable se queda uno preguntando ¿entonces qué va (vamos) a hacer?

En la mañana todos despertamos expertos en mares territoriales, a la tarde fuimos académicos en conflicto con el cese al fuego anunciado por las FARC y en la noche entre la novela y el reality lo que fue indignación sólo será vapor. El dolor de patria de hoy mañana gritará gol con la próxima salida a la cancha de la selección. El dolor de patria de hoy no dirá nada sobre la fila de gentes muriendo frente a la taquilla de nuestro sistema de salud. El dolor de patria gritará "esa es, esa es" en el próximo reinado. El dolor de patria no pensará mañana en San Andrés y Providencia, ése lugar de los paseos de quinceañeras del interior y de bachilleres de último año que tendrá en sus fotos de feizbu el fondo de un mar que ya no es colombiano.

Vino el fallo de La Haya y San Andrés y Providencia siguen en el mapa de Colombia: es decir en el olvido.


     (imagen: periódico La Prensa, Nicaragua)

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