miércoles, 2 de enero de 2013

23 CARTAS (MEMORIA DE EMMA REYES)

En este país deberíamos conocer más biografías de colombianos que nos permiten sentirnos orgullosos de serlo y menos prontuarios de criminales que sólo nos dan vergüenza. Más nombres y menos alias deberían ser parte de nuestra conversación. ¿Sabes quién fue Emma Reyes?

Hay una ventana abierta para conocerla: Memoria por correspondencia es, quizás, el mejor libro publicado en el país en 2012. Y sino es el mejor si puede ser el más bello. Impulsado sólo por la fuerza de sus palabras y el eco de ellas en sus lectores -más que por la fuerza de promoción de alguna editorial influyente- este libro ha pasado de boca en boca como un secreto que debe dejar de serlo: hemos encontrado un tesoro.

Hay que agradecer a la editorial independiente Laguna Editores por publicar estas 23 cartas en que Emma Reyes, cruzando correspondencia con Germán Arciniegas, retrata las costumbres y malos hábitos de la Colombia de 1930. Maneras de pensar que sólo están lejos en el calendario porque aún son válidas en ciertas esquinas ancladas al pasado en este país. Y pensar que es la visita a su propia infancia. 

Este libro duele.
Este libro enternece.
Este libro no se olvida.


Emma Reyes, artista colombiana radicada en París que murió en 2003 fue reconocida por el gobierno francés con el grado de Caballero de la Orden de Artes y Letras. Tejedora, pintora, muralista. Las flores fueron arte en sus manos campesinas. Conversadora de excepción, dicen. Recorrió el mundo -aventurera como fue- y su vida transitó por Montevideo, Buenos Aires, París, Roma, Tel Aviv, Perigueux, Bordeaux sin haber nacido en una cuna que hiciera posible una vida así. Al radicarse en Europa con hospitalaria solidaridad le enseñó el barrio latino a tantos artistas que llegaron a buscar inspiración y fortuna a  la Ciudad Luz, cito dos nombres: el futuro de Fernando Botero y Luis Caballero no habría sido el que fue sin la mano amiga de Emma Reyes... Pero nada de esto está en el libro. Memoria por correspondencia relata la temprana infancia de Emma Reyes. La de ella, la de su hermana Helena y la pérdida constante de la inocencia pero nunca de la candidez. Adentro de este libro hay dos niñas prisioneras de su infancia, leerlo es una forma de liberarlas.


Una escritura particular recorre este libro, como particular fue esa vida de Emma Reyes.
Esta Memoria por correspondencia contiene 23 cartas dirigidas al país que no conoció a esta niña y que, en gran medida, ignora a esta mujer.
Estas 23 cartas están dirigidas a todos nosotros.

Estas 23 cartas hay que leerlas.




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