miércoles, 9 de enero de 2013

MALAS COMPAÑÍAS


En los parlantes de un carro que cuando sea grande quiere ser discoteca Rubén  Blades canta "Plástico". Por un momento creo que lo que se escucha es la banda sonora de la vida del tipo que viene adentro acompañado de una sonrisa a lo Pedro Navaja y las siluetas de unas mujeres que se pierden tan rápido como el carro que acelera antes que el semáforo cambie de color. Unas mujeres que se pierden tan rápido... vuelvo a pensar.

En mi ciudad abundan las siluetas voluptuosas. No es que la genética replique las montañas que nos rodean, es la genética genérica del bisturí que igual hace tetas de molde que labios jolie, igual culos de yayita que cinturas de liposucción. La misma que da confianza a un "esteticista" que no es cirujano sino, en esta corte, otro bufón. Belleza construida a imagen y semejanza del gusto de algún tirano que se acostumbró a ser tratado como dios. Su efecto se ve igual en vallas que en anuncios de televisión, igual en portadas de revistas que en tapas de cuaderno escolar porque así de omnipresente es ése dios.

Veo que el carro que aceleraba ya se fue y fue tan breve la vista que pienso que va en fuga o, por lo menos, que su destino es fugaz.

Y si digo breve y fugaz pienso en la palabra atajo. Esa manía de esta sociedad de buscar el camino más corto que te puede acortar todo lo demás.

Yo no sé cuándo empezó a resultar atractivo para algunas jóvenes buscar lo que las mamás siempre llamaron Malas Compañias a pesar de tener todas las oportunidades a mano (si: recursos, estudios, familia, amigos, inteligencia, belleza...) Yo no sé cuándo empezó a ser mejor para mujeres así apostar todo por un dudoso presente para perder un futuro prometedor. Yo no sé qué es lo que pasa por la cabeza de esas muchachas, sólo sé que al final te espera el dolor.

Alguien dirá narco, otro dirá bandido (porque el tipo está en una banda) yo les diré -lo que son- Asesinos. Que además es tal el tamaño de su soledad que sólo los acompaña lo que pueden comprar. Dirán que la que anda entre la miel algo se le paga, pero por mucho dinero que le den cualquier cantidad es nada porque en cualquier instante sabrás que estás en mal momento en mal lugar y en mala compañía. No hay que estudiar hidrografía para reconocer que los rios de sangre y dinero malhabido desembocan en el mismo mar.

Recuerdo entonces la discoteca ambulante, el carro aquel en que sonaba Rubén Blades... y lamento que la canción esas chicas escucharan no hubiera sido "Amor y Control".







1 comentario:

  1. El fenómeno del no futuro se demoró un momento para entrar de lleno entre las mujeres de Medellín, pero apenas fue un instante para que se lo apropiaran a su manera, igual de sensual, en términos materialistas, que de atrevida e inmediatista, en términos un tanto más mentales, porque esto también tiene su filosofía... No creo que ellas sean del todo conscientes de lo que hacen ni del todo víctimas inocentes de su anhelo arribista: pienso que hay un orden social o una mentalidad que no nos brinda alternativas muy fértiles o que sean para todos un sentido realmente común, un orden y una mentalidad alimentados por un consumismo sin sentido pero inapelable en las coordenadas que señala para llegar al tesoro de una dignidad momentánea, sí, pero que también es real dentro de los códigos de estos personajes... "El Padrino" o "Sumas y restas", o algo del cine de Scorsese, nos muestra cosas, ternuras, fidelidades, sueños, que desbarajustan nuestros preceptos ante el fastidio y el posterior terror que los mafiosos nos inspiran... Lo que creo es que no hay que satanizarlos, cuando, estoy seguro, todos nosotr@s, y no de manera explícita, sino mucho más inadvertible, silenciosa y dolorosa, convivimos con lo que los inspira y alienta... Por supuesto, no estoy diciendo: "la solución es"... Pero sí me parecen igual de horrendas las antípodas de la mafia, muchas veces sentadas en las reuniones de padres de familia de los mejores colegios...

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NEGRO HIJUEPUTA

El hombre grita, vocifera, deja salir colérico algún madrazo enojado en medio de su limpia argumentación sobre la presión que sienten...