sábado, 23 de marzo de 2013

EN LA NACIÓN DE LA INDIGNACIÓN

Te tomas un café en la mañana con la radio pintando el telón del país. Te indigna. En la fila del banco dos señoras delante de ti agitan las manos comentando una indignación distinta a la tuya, pero indignación al fin y al cabo. Pasas las páginas del periódico. Te indignas. En el almuerzo no se habló de otra cosa más que de lo indignante que fue lo que pasó. Vas por una cerveza, o lo que quieras, con tus amigos y el tema de la charla es la indignación de hoy. En casa te espera el televisor con nuevos motivos para renovar tu indignación. Te duermes. Mañana el menú del día volverá a ofrecer su plato de indignación.

Y a eso nos acostumbramos: a que todo sea apenas un tópico más. La rabia compartida se pasa con el siguiente enojo, la tristeza de hoy mañana la cubrirá una decepción mayor. Y hablamos, si, pero de alguna manera lo hacemos en baja voz, como en los corrillos, como si estuviéramos en clase sentados en la esquina de atrás del salón. No levantamos la mano para preguntarle nunca nada al profesor, sólo seguimos entre nosotros compartiendo sotto voce la indignación. Por eso lo sucedido estos días alrededor de la serie de tv Tres Caínes cobra un gran valor: porque vimos cómo se puede pasar del trino al hecho, como la agenda pública se puede escribir desde abajo y sembrar un tema de conversación en el país sin que sea vinculado a un sector con un interés particular. Porque lo vivido es singular por plural.

No hablo de dos grupos en Facebook con 11.818 personas uno y 2.667 personas el otro, a los que se pueden sumar 1.513 seguidores de una cuenta en Twitter. Números que veo al momento de escribir esto. No hablo de un asunto que se queda entre los que comentan en las redes porque ése es otro corrillo como los que contaba arriba. Hablo de lo que se puede leer en columnas de opinión de distintos periódicos, en el tema que ya es parte del análisis igual en un noticiero en Bucaramanga como en un programa mañanero de la radio en Cali o en Bogotá, hablo del debate, afortunadamente abierto, en canales públicos de aquí y de allá. No hablo de las diez empresas que han anunciado públicamente el retiro de su pauta. Porque ése es sólo uno de los puntos que deben considerarse (uno muy importante, la verdad) al momento de revisar la página histórica que se está escribiendo en el álbum de callados.

¿En qué están pensando los ejecutivos de Claro, Auteco, Suzuki, Nivea, Ésika, Winny,  Éxito, Efecty, Dogourmet y Nestlé? ¿Cómo se les ocurre retirar sus comerciales del programa más visto de la televisión colombiana en horario estelar? Eso es lo que se preguntan algunos zares de los medios de comunicación con voz de nueva indignación. Incluso reclaman sanciones a los anunciantes. Y la respuesta que puedes encontrar señala que la historia está cambiando. Con respeto, pacíficamente, con argumentos, con afecto, sin agenda escondida miles de ciudadanos han dicho que están cansados. Eso es todo. El agotamiento lleva a eso y sucede en cualquier momento luego de años de lo mismo al punto en que no se puede esconder un descontento. Lo sabe igual una pareja que se separa como un combatiente que abandona el conflicto. Le preguntas ¿qué pasó? y contesta: me cansé. ¿Por qué ahora y no antes? y te contesta: porque fue hasta hoy que aguanté. Es sólo eso.

Voces de académicos, voces de estudiosos, voces de instituciones y agremiaciones, voces de víctimas, voces de niños, voces de amas de casa, de gente del común, voces de gente tan común, insisto. Voces que hoy han sido un coro. Incluso los que no están de acuerdo con lo que unos proponen enriquecen la conversación. Yo prefiero un país así: donde las discusiones busquen puntos de solución con palabras y no con balas.

Preguntarán por la ética, claro. Preguntarán por el negocio, claro. Preguntarán por lo público y lo privado. Hablaremos sobre la memoria que se construye modificando la historia para bien de una ficción. Vienen las preguntas que debemos responder juntos.

La historia hay que contarla, claro, pero bien. Y en esas cuatro letras está una gran diferencia. Preguntarán incluso por los géneros apropiados para un relato. Preguntarán por el dolor. Preguntarán por las preguntas, claro. Pero por ahora empezamos por una pregunta con respuesta: ¿el televidente debe ser escuchado? Si. 

Algunos cambios profundos empiezan con algo tan simple como cambiar de canal. El televidente tiene el control. Y no es remoto, es cercano.

Algo ha sucedido: la caricatura de siempre muestra a unas personas arrulladas por la luz electromagnética del televisor como si estuvieran en trance. Esa imagen aquí ya se desdibujó. En la nación de la indignación viene bien menos lamento y más acción.  

 








11 comentarios:

  1. Aprenda puntuación y a ser menos coloquial.

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    1. Anónimo, ¿por qué tu comentario no es más que un imperativo que no aporta nada al tema? ¿por qué habría el autor de ser más coloquial si ese es su estilo, así lo concibió o así le gusta? Si bien todos podemos expresar lo que pensamos, deberíamos hacerlo desde el RESPETO.
      Si estás en desacuerdo con alguien o algo, puedes expresarte de una forma menos impositiva. Y si te parece que no sabe, mejor enseña en vez de criticar.

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  2. Me parece didactico , me gusto y me enseño gracias. Esto me lo llevo para las situaciones de mi vida en las que hay que alzar la mano para sentar posiciones.

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  3. Excelente escrito. Excelente punto de vista. Que importa si es de Jorge Perez o Jaime Rodriguez es la opinion de una persona mas que se encuentra con la diaria indignacion de ver como la television esta volviendo heroes a los criminales mas grandes de este pais. Muchas gracias por compartirlo con los que no escribimos tan bien.

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  4. Gracias, parece que hubieras leido mi mente esta mañana, pues amaneci, no solo con quejas por este tipo de programas, amaneci triste y en ciera manera me decia,como me puedo sentir orgullosa de ser colombiana? he iniciaba una serie de reproces hacia muchas cosas tristes que ocurren en este pais y aunque no debia ser, termine comparandolo con Quebec o Nuevazelanda,paises tan desarrollados que el primero, en el año 2007 no tuvo un solo homicidio y en el segundo, la policia no tienen armas y la corrupcion politica es casi imperceptible.Pero aqui seguire aportando un poco a esta causa, hablando para que se sienta que no todos queremos seguir viviendo asi, y ojala se hagan mas protestas de esta manera en contra de tantas cosas que generan indignacion.

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  5. Exceso de sensibilidad. Insistiré, este debate conviene más a RCN que a la reflexión misma. Dobles Morales que por omisión no levantaron la mano contra la violencia y ahora cargan contra la televisión eximiendo de paso la responsabilidad de las instituciones. Respeto a las víctimas, pero la investidura de bondad vergonzante de algunos que sólo ven las capas superficiales del tema, habla más de nuestra inmoral individualidad. Es fácil lanzarse en contra de la Tv cuando no hemos hecho nada en el plano de lo real, la base argumentativa de los efectos carece de lógica, pues la imitación se cumple porque el entorno mismo ratifica la ausencia de educación critica, de política y de ciertos valores. Seguiré agradeciéndole a RCN que nos ponga a hablar de lo que no nos pone a hablar esa televisión pública que pagamos y no consumimos. El producto es tan malo que no vemos que lo único que logra este ruido es tele audiencias desprevenidas, como el curioso que ante el escándalo asoma la mirada a la ventana. Héroe o anti héroe, gracias por poner el tema. Ojalá algún día veamos la historia de Héctor Abad Gómez o del exterminio de la UP, y ojalá los debates sigan, porque eso que tanto critican es lo que nos ha devuelto Los Tres Caines: Memoria.

    Omar M.

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    1. Omar Mauricio, yo hablo por mí: no creo que sea mío el caso de la Doble Moral con mayúsculas a lo Depeche Mode que pones acá. Lo que hago también lo hago contra la violencia, contra las violencias que vienen de tantos lados: he sabido en qué consiste ser víctima y ser amenazado y hago lo que puedo desde el lugar en que me he situado. Hablo del plano más real de la vida. Y la televisión, incluso, hace parte de ese plano. Celebro las tres últimas líneas tuyas que empiezan con el "Ojalá..." que es un ojalá al que yo también me he sumado. Y creo en la palabra Memoria tanto como en la palabra Reconciliación pero que no nos vendan una mala ficción con la excusa de que es la Historia porque eso que está ahí no lo es.
      Podemos conversar más largo, creo que lo haremos en algún espacio en tu universidad, porque también de eso se trata esto: de opinión pública no de un juicio (como el que desafortunadamente haces en este post) sólo desde lo moral.

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    2. Te conozco y por eso abrazo tu prosa, sé que no eres el de esa doble condición que afirmo, espero que te esientas eludido. Y sí, estamos contemplando la posibilidad de ampliar el debate bien sea el 17 o el 18 de abril, no hay todavía un espacio formal pero ya anticipe mi interés. Espero poder contar con vos y ojalá con Juan Diego Restrepo.

      Omar M.

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