domingo, 19 de mayo de 2013

LA MUJER DE LOS SUEÑOS DE DIOS

Hay lugares a los que siempre vuelve: su casa estaba en New York, ahora en Tel Aviv, pero su hogar es Medellín. Regresa por el abrazo de las montañas, de su madre, para vivir la sonrisa de su pequeña sobrina Salomé… regresa para encontrarse con ella misma en el acento de los demás.

Ella es Pamela Zapata. Algunos le llaman Pam Pam. Aeropuertos y aviones son su forma de llegar al trabajo. Al empezar un año, cualquier año, no sabe a qué países irá. Aprendió que la belleza del mundo está en la diversidad. Ella es modelo. Tal vez tu no sepas su nombre porque no es de las mujeres que sólo son reconocidas acá. Ella trabaja -como pocas colombianas- en el circuito de la moda mundial.

En su maleta viaja un paisaje israelí, una noche en Estambul, el aroma de una tarde llena de especias en Korea, el tacto de la seda que la cubrió en Pekin, en la piel lleva el sol sobre el Tayrona y sus labios besan de cuando en cuando el viento en San Francisco… Sus pasos la han llevado a lugares que ni en atlas ni en sueños habría jugado a imaginar. Sus ojos han visto el mundo. Con sus ojos aprendió a enamorar.

La belleza también es una forma de respirar.

Todos los días sale a caminar por los pasillos de la Torre de Babel. Así aprendió a hablar en portugués, a deslizar palabras en italiano alguna vez, a pronunciar su vida en hebreo, a vivir en inglés. Y sigue soñando en español. La risa no tiene idioma, las lágrimas tampoco. 

También sabe que la soledad te puede visitar en cualquier lugar.

Los años vienen, la vejez la espera, no se preocupa porque no cree en el elixir de la eterna juventud. En su credo la vida debe vivirse a plenitud. No le gusta pronunciar la palabra arrepentimiento.

En el teléfono alguien le dice que una cita le llama. Un nuevo sello cubrirá la siguiente página en el pasaporte. Sólo somos dueños de nuestros recuerdos. Y todos se los llevaré con ella. Si algo en la vida de Pamela Zapata se llama alegría es decir regreso.

También conoce la nostalgia.

Hoy se va a casa. Pasará de nuevo por la sala de vuelo internacional.
Pero mañana, cuando esté de regreso a Medellín, sabrá que ha llegado a su hogar.







sábado, 11 de mayo de 2013

MADRES

Hay madres unidas a sus hijos por hilos de sangre y genética: las hay que pujan con la fuerza necesaria para escuchar el primer llanto de un niño que se convierte luego en sonrisa de esa mujer que acaba de verlo nacer. Las hay, también, que adormecidas reciben en sus manos el hijo al que dan su primer abrazo y se miran, madre e hijo, con un amor imposible de  pronunciar en palabras porque es un silencio que todo lo comprende.

Hay madres unidas a sus hijos por la genética del afecto: sus hijos no han nacido de su vientre pero si han nacido de su corazón. Lo han esperado después de un embarazo burocrático que, en ocasiones, puede durar un par de años hasta que sellan el papel de la adopción que permite luego compartir una alegría sólo comparable con la del alumbramiento.

Hay madres unidas a una ausencia que no tiene nombre: la naturaleza no ha cumplido con su orden natural y el hijo ha muerto antes que su mamá. La palabra huérfano no opera al revés. Madres de desaparecidos. Igual desaparece el que se lleva la violencia que la enfermedad. Madres a los que les falta una parte del cuerpo aunque en la calle las veas caminar con una tranquilidad aparentemente igual que los demás.

Madres de hijos de otros son las madres comunitarias: quieren como propios a 14 chicos que tienen en casa además de los suyos mientras la cocina guarda una esquina para la bienestarina y los documentos del icebeefe en los que consta que cada uno de ellos desde el momento de llegar tiene una hora de partir.

Aquel dirá Madre Naturaleza mientras mira al sol caer, aquella dirá Santa Madre Laura con el rosario en las manos. Uno más recordará que todos somos hijos de la madre África. Y alguien sonreirá escuchándolos mientras piensa: madre no hay sino una.

El calendario señala que una vez más el Día de la Madre ha llegado. Y detrás del número de la fecha se esconde una tétrica estadística: este es uno de los días más violentos del año en este país. Las salas de urgencias se preparan para recibir más heridos que ningún otro fin de semana en ningún mes. Esta vez el asunto es que tantos hermanos que nunca se ven han decidido luego del primer trago jugar a Caín contra Abel. Pueda ser que sea distinta la historia para contar en esta ocasión. Pueda ser que la letra con la que se escriban los encuentros en casa de mamá en Colombia no sean como la primera línea del primer párrafo de este texto: que las historias del día de la madre no se escriban con tinta de hilos de sangre.




sábado, 4 de mayo de 2013

QUE TODOS LOS DÍAS SEAN MAYO POR LA VIDA

Entonces digo: Maestros. Entonces digo: Madres. Entonces digo: Trabajadores. Y los escribo con mayúsculas porque así es el tamaño de su papel en nuestra sociedad. Ellos son protagonistas y son enseñanza y también inspiración. Y al nombrarlos estoy diciendo Mayo. Y mayo tiene que ser por la vida igual que agosto, octubre y todo mes de todo año. Mayo por la Vida es un énfasis, un acento, un reflector encendido para iluminar una reflexión necesaria en nuestros días: la convivencia cotidiana. Llueve mientras escribo estas palabras y tengo presente que la noviolencia es nuestro paraguas y sombrilla que da  marco y sombra a esta iniciativa que me lleva a un segundo punto: es un asunto plural.  Por eso cuando aquí digo yo, realmente estoy diciendo Nosotros. Muchas voces contra tantos silencios pronunciados hacen un buen coro en este Mayo por la Vida.


Entras a la Casa Museo Pedro Nel Gómez y te encuentras con la crónica de los días en que vivimos en peligro. Y una frase te conmueve al recorrerla: “La revolución de la inteligencia” dice la pared y justo eso es la noviolencia porque la violencia es la negación de la inteligencia.  Casa hermosa la casa de Pedro Nel. Todo un motivo para volver a Aranjuez.

Hay un lugar que más que museo parece templo. Digamos (exagerando) que es el pequeño Guggenheim de aquí: el Museo Casa de la Memoria ha abierto sus puertas a la ciudad para sumarse a este mayo que aquí es por las víctimas, por la memoria, por la libertad y por la vida. Sensible proyecto colaborativo del artista Rafael Ortiz con las Madres de la Candelaria. Caminas adentro del lugar y escuchas los relatos del dolor y la esperanza en testimonios de aire que brotan por el espacio habitado por columnas custodiadas por las palabras Libertad y Vida que te invitan a escribir y dejar allí tu mensaje y sensación. La puerta está abierta, pasa. En el parque Bicentenario, arriba del teatro Pablo Tobón Uribe, en el barrio Boston.

 


Los museos de la ciudad se han reunido por primera vez bajo una misma bandera, cada uno en su sede y en su propia reflexión: el MAMM tiene dispuesta la mirada hacia el retrovisor que no es nostalgia: Rojo y más Rojo habla de la revolución de ayer que se disipó en el futuro que ya pasó. Y esta semana empezarán a girar las Máquinas de Vida en el Museo de Antioquia. Sus salas temporales tendrán desde este martes la fuerza femenina que tantas veces es cabeza de familia, cuerpo  de amor y territorio de guerra. Una de las exposiciones más importantes del año en esta ciudad está por inaugurarse en el corazón de Medellín que es el centro mismo.

La Red de Bibliotecas, el Museo Cementerio San Pedro, el centro cultural de Moravia, el Museo Universitario de la U. de A., el Centro Colombo Americano... todos ellos y algunos más que a esta hora se están sumando hacen su propia reflexión sobre la noviolencia que es otra manera de defender a la vida. El arte como experiencia y evidencia de transformación, de resistencia y resiliencia, como palabra contra el estallido es el gran protagonista. Ante el dolor todos somos hermanos, es posible que en la esperanza también. Medellín durante este mayo es un gran museo y cada museo es una sala dispuesta a ser visitada. Esta hora es buena excusa para recorrer nuestra ciudad. Para mirarnos en el espejo y llorar y sonreír sin pudor. Para sentir que estamos vivos.

LA ÚLTIMA NOCHE EN LA TIERRA

La mañana después no habían cucarachas en el cuarto, ni kafkas en los espejos. Todas las canciones estaban escritas en una escala que s...