sábado, 11 de mayo de 2013

MADRES

Hay madres unidas a sus hijos por hilos de sangre y genética: las hay que pujan con la fuerza necesaria para escuchar el primer llanto de un niño que se convierte luego en sonrisa de esa mujer que acaba de verlo nacer. Las hay, también, que adormecidas reciben en sus manos el hijo al que dan su primer abrazo y se miran, madre e hijo, con un amor imposible de  pronunciar en palabras porque es un silencio que todo lo comprende.

Hay madres unidas a sus hijos por la genética del afecto: sus hijos no han nacido de su vientre pero si han nacido de su corazón. Lo han esperado después de un embarazo burocrático que, en ocasiones, puede durar un par de años hasta que sellan el papel de la adopción que permite luego compartir una alegría sólo comparable con la del alumbramiento.

Hay madres unidas a una ausencia que no tiene nombre: la naturaleza no ha cumplido con su orden natural y el hijo ha muerto antes que su mamá. La palabra huérfano no opera al revés. Madres de desaparecidos. Igual desaparece el que se lleva la violencia que la enfermedad. Madres a los que les falta una parte del cuerpo aunque en la calle las veas caminar con una tranquilidad aparentemente igual que los demás.

Madres de hijos de otros son las madres comunitarias: quieren como propios a 14 chicos que tienen en casa además de los suyos mientras la cocina guarda una esquina para la bienestarina y los documentos del icebeefe en los que consta que cada uno de ellos desde el momento de llegar tiene una hora de partir.

Aquel dirá Madre Naturaleza mientras mira al sol caer, aquella dirá Santa Madre Laura con el rosario en las manos. Uno más recordará que todos somos hijos de la madre África. Y alguien sonreirá escuchándolos mientras piensa: madre no hay sino una.

El calendario señala que una vez más el Día de la Madre ha llegado. Y detrás del número de la fecha se esconde una tétrica estadística: este es uno de los días más violentos del año en este país. Las salas de urgencias se preparan para recibir más heridos que ningún otro fin de semana en ningún mes. Esta vez el asunto es que tantos hermanos que nunca se ven han decidido luego del primer trago jugar a Caín contra Abel. Pueda ser que sea distinta la historia para contar en esta ocasión. Pueda ser que la letra con la que se escriban los encuentros en casa de mamá en Colombia no sean como la primera línea del primer párrafo de este texto: que las historias del día de la madre no se escriban con tinta de hilos de sangre.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

DESPUÉS DE VER LA MUJER DEL ANIMAL

UNO Interior noche / Sala de cine Margarita García fue secuestrada por el primo de su cuñado. Raptada a ojos de tantos y con compli...