martes, 9 de julio de 2013

BARRIENTOS: LA SONRISA PERDIDA


Pienso en Garrick. En aquella historia del hombre deprimido que visita al doctor necesitando que le indiquen cómo recuperar la sonrisa perdida, le recetan ver a Garrick el mejor payaso. Pero él no puede ir a verlo porque ése hombre sin máscaras ni maquillaje y con tristeza es Garrick.

Pienso en las personas que trabajan con la alegría por obligación: el locutor de emisora de musica tropical que habla ante el micrófono como si tuviera siempre una fiesta en la garganta y deposita toda la alegría en anunciar la próxima canción. Pienso en el recreacionista que no puede ser inferior a la sonrisa ajena aunque su vida esté en llamas, igual que el músico que ofrece un concierto la noche del día en que murió su padre y al terminar el show es como si Rubén Blades volviera a escribir El Cantante para Héctor Lavoe porque la cosa funciona igual.


Una persona con la sonrisa por obligación fue la que dijo the show must go on porque no pudo detener el ritmo del mundo por cuenta de su propia desolación. Lo saben bien la modelo y la reina de belleza que nunca han tenido una lagrima frente al flash, lo sabe el anfitrión de programa de concurso que termina la jornada con un "¡qué bien!" pero nunca con un "¿Cómo estas?" La alegria no se pregunta, la tristeza guarda respuestas que da temor escuchar.


Yo no puedo sonreír cuando me gana la tristeza. Fallo con la sonrisa por obligación. Yo cierro y apago la luz. Admiro a los que saben llevar la procesión por dentro sin que se les vea el viacrucis en la cara.


Conozco a un hombre que no forzó sus labios a dibujar una sonrisa que no sintió: Juan Pablo Barrientos. Su consejo de redacción iba camino a ser consejo de reacción luego de comprobar que estuvo interceptado, infiltrado, chuzado o la palabra que quieras usar para describir esa escucha ilegal de sus opiniones y decisiones quién sabe desde cuándo, quién sabe con qué propósito.


Mi solidaridad con Barrientos, exdirector de Teleantioquia Noticias, como periodista no puedo ser indiferente ante el delito comentido. No es el tono de sus palabras, es el lugar en el que las dijo y que fueran escuchadas de manera ilícita fuera de allí. Mi abrazo para él y el deseo de que recupere pronto la sonrisa perdida. 

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Publicado en www.las2orillas.co: http://www.las2orillas.co/barrientos-la-sonrisa-perdida/

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