lunes, 16 de septiembre de 2013

EL PASACINTAS DE PALA

Pasacintas es el primer libro del cancionista colombiano Pala. Editado por el sello argentino OtroContar deja ver en 107 páginas de sonetos, versos y décimas el atrevimiento de un hombre, literal y literariamente, de palabra. Recién ha sido presentado en la Fiesta del Libro de Medellín. 




A Carlos Alberto Palacio le dicen Pala. Sucede que, de pequeños, nos enfrentamos a esa época que sólo la distancia convierte en ese lugar tan amable: infancia, escuela, recreos, apodos. A él le fue bien con el apócope de su apellido. Pero fue casi un anuncio: yo creo que le llaman Pala, no por Palacio, sino por Palabra. Las palabras lo habitan. Las lleva tatuadas en la piel, incluso. De las palabras puedo decir que  él respira el aire que más alegría le da -claro, Pala dirá que su Simoneta, Piedad, es la que más motivos le da de felicidad) pero yo me arriesgo a apostar por las palabras porque este músico que es capaz de ambientes íntimos y melodías memorables nacidas en su guitarra ha cultivado en las letras el hecho irrefutable de ser el mejor escritor de canciones del país. El primero en decir que esto último que digo no es cierto es el mismo Pala, con lo que demostramos que además es buen poeta, porque sabe mentir.

Diré Bob Dylan.
Diré Leonard Cohen
Diré Joaquín Sabina.

Es en ellos, en esa sagrada trinidad,  en que uno encuentra la tradición de la que bebe –tal vez sin proponérselo- este autor que da un paso natural del disco al libro. Muchos textos de sus canciones pueden leerse en silencio y pasar la prueba de bajar el volumen de la composición. Los textos de este libro encontrarán su propia música en cada lector, aunque no busquen convertirse en canción.

Pasacintas es un compendio de poemas escritos en rigurosa décima, género para muchos en desuso, pero es justo en la métrica clásica que el verso bien pulido encuentra destinos contemporáneos: porque Pasacintas no guarda palabras viejas que se enreden en la cinta mientras la reboninas con el lapicero. Este libro puede abordarse como una grabación de alta fidelidad porque ha sido asumido con la dedicación del orfebre. Aquí no habla el lector, habla el testigo.

Cuatro ciudades marcan la brújula de estos escritos. Cuatro escenarios para un relato. Seamos sinceros en esto: todo poema –incluso fabulado- es auto referencial. Aquí La Habana, aquí Bogotá, aquí Buenos Aires, aquí Medellín. Justo estas latitudes han marcado su biografía, puedes leer aquí el espejo y también las astillas.

Bienvenido el hedonismo, ese puente que nos salva del abismo. Bienvenido el ácido de la palabra que manifiesta inconformismo. Bienvenido el deleite de las letras que acarician con erotismo. Aquí hay cuchillos sangra Bienvenido el verso a esta hora, es tiempo de escucharnos entre sordos. Este libro guarda luz, el que tenga ojos para ver… que lea.




  
( Más información en: www.lodepala.com )

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