domingo, 1 de septiembre de 2013

USTED TAMBIÉN ES AGRODESCENDIENTE



Un país con dos alocuciones presidenciales matutinas consecutivas es un país que está jodido. Muy jodido. Y no es que nadie esté esperando que una palabra lo cambie todo pero si alguna frase y una decisión que ilumine el camino. La semana que acaba de vivir Colombia ha sido generosa con los periodistas que necesitan llenar de noticias sus páginas y, a la vez, ha sido egoísta con la esperanza que es el pan necesario de un pueblo. Hemos vivido horas oscuras que son la consecuencia de años y años debilitando esa lámpara y despensa que es el campo. Y todo esto también es terreno fértil para recordar tantos descontentos. Vives en un hogar en llamas al que llamas país.

Primera lección: no subestimes un problema fingiendo además que no existe. El poder de detonación de un presidente que dice peyorativamente “el tal paro agrario no existe” desemboca en un estallido inocultable que reafirma la existencia del problema y exige soluciones con urgencia.

Cuando hablas del asunto campesino estás hablando de lo más delicado. Son ellos quienes llenan tu plato tres veces al día. Recuerda que no es viable un país que ocupa su vajilla sólo con alimentos importados. En el campo te encuentras la raíz de la inequidad (es histórica) y también la semilla de solución a tantos problemas nuestros de cada día. Todas nuestras biografías, cualquiera que sea tu apellido, han sido abonadas con esta misma tierra.

Segunda lección: recuerde que usted también es agrodescendiente.

Hay gente que dice que apoya el paro agrario pero en ese campo sólo les interesa sembrar cizaña. Lo pueden hacer arengando y agitando por sus propios intereses y agenda oculta o se infiltran y son igual de nocivos, vengan de izquierda o derecha, si se diluyen en una marcha para romper la calma con violencia y vandalismo (*). Los hay que confunden “piedra, papel, tijera” con salir a la calle a “piedra, ruana, capucha”. Hay gente así: capaz de desdibujar una causa justa.  

*Vándalo: persona de neurona tonta que ataca y destroza los bienes públicos que le pertenecen también a él para pagarlos luego con los impuestos de todos.

Vendrán los que digan que esta semana que pasó Juan Manuel Santos perdió la reelección. Los que digan que tras bambalinas Germán Vargas Lleras sonríe porque Francisco Santos no es adversario que lo atemorice ante la salida de Luis Alfredo Ramos de la precandidatura presidencial con su detención y entrada a la cárcel ante la orden emitida por la Corte Suprema de Justicia. El otro precandidato seguro es Antonio Navarro, ex guerrillero que demuestra en cuerpo y alma que los procesos de paz funcionan, pero esa idea aún tiene tantos enemigos que Germán Vargas Lleras sigue sonriendo. En Colombia la renovación política consiste en cambiar a veces los nombres, nunca los apellidos.

Nota al margen/ hay personas que te recuerdan a Nerón: ven desde el balcón cómo arde el país mientras tocan la lira.

Tercera lección: no es conveniente dormir en una cama en llamas.

Mientras todo esto sucede esta misma semana que termina el ELN libera al geólogo canadiense Jernoc Wobert, quien estuvo secuestrado durante más de siete meses. La comisión humanitaria encargada de traerlo de nuevo a la libertad lo encuentra en el campo –si, en el campo- en el sur de Bolívar. Se anuncia luego la cercana posibilidad de iniciar diálogos y mesa de negociación con esta guerrilla.

Cuarta lección: liberar un secuestrado es un gesto de paz. Liberarlos a todos es una declaratoria de paz. No secuestrar nunca más, así se vive en paz.

Colombia es este país que desafía la imaginación, no sólo por las noticias que aquí se cuentan sino porque nuestros problemas de siempre, hoy más que nunca, necesitan nuevas soluciones. Un día como hoy es imposible decir que en este país no pasa nada. Cierra los ojos. Puedes verlo.


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