lunes, 28 de octubre de 2013

CUERO VERSUS BERNAL


El hombre se desconcentra. Se descentra. Se precipita. Se quiebra. Por instantes su voz es el eco de la furia que seguramente debe estar poseyendo a su cuerpo. Cuando habla en inglés incluso parece que olvida el segundo idioma que lo acogió: lo pronuncia como si nunca hubiera salido de Buenaventura. El asunto no es de dicción, han puesto en tela de juicio su erudición. Sus credenciales están dispersas por el piso y todo es barullo. Resulta difícil recogerlas después que Rodrigo Bernal ha esculcado en los papeles de Raúl Cuero y agitado la repisa. Han caído los estantes y ha sembrado, bien profundo, la duda. Si, la duda es un motor para la ciencia y al mismo tiempo puede ser, también, la ruina para la credibilidad de un científico. De ese tamaño es el fuego que comienza con la primera página de El Espectador del jueves 24 de octubre bajo el título “Los dudosos honores del científico colombiano Raúl Cuero” y que luego es hoguera que se aviva en La FM y pasa ya de radio en radio, de emisora en emisora y de boca en boca como pólvora sobre el nombre de este hombre. Hablan entonces los periodistas que lo han entrevistado, los profesores que siempre dudaron de esa historia de american dream, habla el taxista y pregunta el tendero “¿si vio pues lo que pasó con el científico este… el negrito?”  Si la crucifixión fuera deporte aquí seríamos campeones mundiales.

El episodio no puede reducirse a la palabra de uno contra la palabra de otro. No es un asunto de racismo, seamos precisos, tampoco lo es de envidia o desprecio. Nada de eso está en el texto muy documentado de Rodrigo Bernal que –si miente o es impreciso- está expuesto a una demanda que puede herir la reputación del diario y sepultar el prestigio del autor -también científico- que desnuda en sus líneas las inconsistencias de los pergaminos con los que se presenta el inventor colombiano más célebre y celebrado de la última época.  ¿Será cierto que el mejor invento del creativo científico Raúl Cuero sea inventar méritos inexistentes?

La opinión pública, está visto, es un órgano de músculos flojos: cree tan rápido en la versión de ayer como en la de hoy. El ejercicio de análisis es mínimo, el pensamiento es epidérmico. La opinión se mueve más por la sensación que por la reflexión. Bernal aplica el método científico –y el sentido común- al buscar rigor en la constatación como paso lógico para sustentar un hecho. Eso es lo que diferencia una verdad de una versión. Y de esta manera el biólogo Bernal ha dictado, de paso, una cátedra de periodismo a este oficio tan aperezado hoy día. Leo aquí una investigación a profundidad que hace tiempo dejamos de ver en grandes medios. Y menos al hablar de ciencia. En radio el asunto fue otro: pasar por el dial y escuchar que el género más difundido  -como si fuera un género-  es el periodismo de enfrentamiento: en el que los micrófonos son guantes, las frases jabs y los periodistas son árbitros tocando la campana del ring. Te prometen sangre, esperan que les pagues con sintonía. Y a eso les llamaban de cada medio de comunicación a Cuero y a Bernal que por una vez, como púgiles, fueron las cabezas de cartel de la pelea estelar.

Yo lo admito, quiero –y, de hecho, necesito- creer en el primer Raúl Cuero del que me contaron hace años. Raúl Cuero está en mi lista de superhéroes. Aún pienso que es un hombre inmenso que no necesita falsas credenciales. Pero cuando lo escucho titubear, enfurecerse, desafiar con retos científicos al aire, tratar de imponerse con una postura de yo-soy-más-grande-que-tu-que-no-has-hecho-nada, ser inconsistente al relatar su propia versión de su propia vida sólo siento tristeza.  Porque, la verdad, en este país necesitamos más historias con final feliz, más seres que nos brinden inspiración y no temor. Necesitamos conocer más nombres y menos alias.

Mis superhéroes son de carne y hueso. Y conviven con seres reales que parecen imaginarios como aquel célebre Embajador de la India. O el autoproclamado Papa Pedro II que vivió con honores propios de esa dignidad en Barbosa, Antioquia, en 1939 impartiendo bendiciones. O Liliana Cáceres, la mujer “embarazada” del barrio La Manga, en Barranquilla, que decía esperar nueve niños bajo una barriga hecha de trapo. Tantos relatos que nos hacen ser el lugar que somos.  Obviamente, sobra aclarar pero lo hago, no relaciono al Doctor Raúl Cuero con ninguno de estos casos pintorescos. Sólo digo que este país ha sido fértil en historias que desafían la imaginación. Los méritos del científico bonaverense siguen siendo muchos, aunque tal vez no tantos como nos contaban tantos periodistas que hablaron con él y su propia página web de la que ya admitió tenía, digamos, imprecisiones.

Mis superhéroes son de carne y hueso, ya lo dije. En ese pequeño cielo personal ubico y veo el vuelo de algunos escritores, artistas, científicos, músicos, deportistas… Mis primeros héroes fueron mis padres. Un día comprendí que papá y mamá también podían fallar, enfermarse, faltar. Y morir.  Supongo que de eso se trata vivir.

domingo, 20 de octubre de 2013

ESTAMOS FRENTE A LA MUERTE CONTUNDENTE




Fue hace una semana. El crujido. El corte de luz. Correr dejando la puerta abierta y la vida atrás. El estruendo del colapso. La nube de polvo. Un paisaje de sábado a oscuras. La vida hecha polvo. La muerte. Los damnificados. La noticia. Las lágrimas. El rescate.

Space es el nombre tristemente célebre de la urbanización que más se menciona hoy en el país. Espeis. Como un fonema de desastre. Como quien pronuncia un lamento que ayer fue la alegría de tantos que vieron allí la posibilidad de vivir aquello del hogar dulce hogar. Con la caída de la Torre 6 se han levantado tantas preguntas que no es exagerado decir que el panorama formal de la construcción privada en Colombia cambiará a partir de esa fotografía de la montaña de escombros que es la imagen con la que un país ha conocido este sitio. Y también es la imagen del dolor por diez desaparecidos y sólo un muerto recuperado a la hora de escribir estas líneas.  Y en mitad de todo aquel desasosiego el amor encuentra otras grietas para expresarse, para abrazar. En Space vi la solidaridad de incontables voces que esperaron en vigilia el regreso que no fue de Juan Esteban Cantor y terminaron, con velas y en silencio, rindiendo homenaje cuatro noches después a todos los que hoy son víctimas del colapso. Allí vi las manifestaciones de apoyo en los sanduches preparados por ninñas de primaria que, uniformadas, llevan alimento a los rescatistas porque el profesor les dijo que debían estar muy cansados. Allí la forma de afrontar la adversidad dio a la alcaldesa encargada Claudia Restrepo un lugar muy merecido en el agradecimiento de toda una ciudad. Luego ella pasó la posta al alcalde en propiedad que regresó de su viaje en el exterior interrumpiendo sus vacaciones. Allí vi el valor de Telemedellín que hizo gala del sentido real de la televisión pública: un canal de servicio a la comunidad transmitiendo horas continuas con información vital y análisis necesario. Ante lo sucedido se activaron campañas espontáneas de acompañamiento, iniciativas ciudadanas, que después de un trino en twitter se han transformado en ayudas palpables para las familias de los vigilantes y obreros víctimas del colapso.

Claro que no todo es este brillo como respuesta. La mezquindad ha mostrado su peor lado con personas que detrás de actos de falso humanitarismo recogen dinero que no será para las víctimas sino para ellos. La prepotencia enseñó su cara con las declaraciones del ingeniero estructural Jorge Aristizábal Ochoa que –en representación de la constructora CDO- menospreció la orden de evacuación dada por las autoridades y señaló que no había peligro después del agrietamiento del edificio (¿aún hoy diría lo mismo?). Idéntica postura de la abogada de CDO frente a los habitantes momentos después de la primera general en falla de la torre y horas antes del derrumbe termina por hacer polvo la confianza. Igual que sucedió con el silencio de días de la constructora que sólo se expresó por medio de un comunicado leído por el periodista Jota Jairo Hoyos que dejó más sinsabores que certezas en primera instancia. La renuncia de Álvaro Villegas Moreno y Laureano Forero Ochoa – el primero propietarios de CDO, el segundo arquitecto de Space- a sus cargos de Presidente y Vicepresidente de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros es la primera consecuencia obvia. Momento amargo para el sector de la construcción que sólo con el tiempo tendrá una visión exacta del impacto que esta tragedia costará al ramo completo, no sólo a los directos implicados. Todavía queda un mal sabor en la opinión pública el hecho concreto de que el curador urbano segundo, Carlos Alberto Ruíz, tuviera propiedad en el conjunto residencial al que él otorgó las licencias de construcción. Y deja el tema de las curadurías también en el centro del huracán. O bajo los escombros. Como quiera verse.

Sucedió también que un hombre entró, imprudente, a Space y sacó cuatro gatos. David Gómez es su nombre. Algunos le llaman héroe. Yo no. Puso en peligro no sólo su vida sino la de los verdaderos héroes que están allí desde el primer día: los socorristas que además de rescatarlo a él en su acto inconsecuente rescataron a la totalidad de las mascotas de las unidades residenciales evacuadas: Space, Asensi y Olivares. Veintidós en total. De entre las ruinas y los apartamentos desalojados ellos salvaron 15 animales (siete gatos, siete perros, una tortuga) y un día antes de  esa intromisión habían rescatado dos aves, tres gatos y dos perros. ¿Héroe quién? los rescatistas, anónimos, voluntarios, entrenados, que hacen su labor responsablemente. Ellos si. No el hombre que casi causa otra tragedia. Si quieren saber el nombre de un héroe les digo este: Jaime Enrique Gómez. 

Jaime es el director (e) del DAGRD que ordenó el viernes la evacuación preventiva de la torre 6 de Space aunque la constructora CDO se opusiera a su criterio. Jaime Enrique Gómez salvó tantas vidas. Héroe. En días como estos sabes que Héroe es una palabra con total vigencia entre nosotros. Bajo la lluvia de estas tardes y noches va un abrazo para ellos.

Seamos sinceros: nadie construye un edificio con la intención de verlo caer. Pero sucedió. Por primera vez en Colombia sucedió esto y las investigaciones de toda índole deben contar quiénes son los responsables. Apartamentos cuyo costo va entre 230  y 500 millones de pesos deben ofrecer –entre otras cosas- la seguridad de que no se van a caer.

Pasados los días la desaparición dela torre 5 es una decisión irrevocable. La búsqueda de las víctimas aún desaparecidas sigue la marcha. La intención de que alguien regrese a vivir en las torres 1 a 4 es poco probable cuando hablas con los evacuados y cabe la pregunta que dice ¿no debería demolerse todo Space? Claro que hay demasiados intereses detrás de esa respuesta y análisis técnico. Pero también temor. El viernes tembló en el Chocó (4 grados en la escala) y el remezón que en otras condiciones sería imperceptible inclinó un poco la desahuciada torre 5, lo que obligó al repliegue inmediato de los grupos de socorro.

"Estamos frente a la muerte contundente" fue una frase pronunciada el domingo pasado ante las ruinas de Space con los primeros rayos de sol iluminando los escombros de lo que ya nunca más será igual. Aquí es obvio que Tragedia y Víctima son palabras que no conocen ni escogen estratos, por eso mismo Solidaridad debe ser igual  y llegar a cada lugar. El diccionario más acertado, no importa la editorial, señala que el sinónimo más exacto de Vida es Fragilidad. 

martes, 15 de octubre de 2013

HÉROE



Un hombre entra, imprudente, a la unidad residencial Space y saca cuatro gatos. David Gómez es su nombre. Algunos le llaman héroe. Yo no. Puso en peligro no sólo su vida sino la de los verdaderos héroes que están allí desde el primer día: los socorristas que además de rescatarlo a él en su acto inconsecuente han rescatado ya la totalidad de las mascotas de las unidades residenciales evacuadas: Space, Asensi y Olivares. Veintidós en total. Hoy de entre las ruinas y los apartamentos desalojados ellos salvaron 15 animales (siete gatos, siete perros, una tortuga) y ayer dos aves, tres gatos y dos perros. ¿Héroe quién? los rescatistas, anónimos, voluntarios, entrenados, que hacen su labor responsablemente. Ellos si. No el tipo que casi causa hoy otra tragedia. Si quieren saber el nombre de un héroe les digo este: Jaime Enrique Gómez. 

Jaime es el director (e) del DAGRD que ordenó el viernes la evacuación preventiva de la torre 6 de Space aunque la constructora CDO se opusiera a su criterio. Jaime Enrique Gómez -él si- salvó tantas vidas. Héroe.

lunes, 14 de octubre de 2013

Y GOL Y GOL Y GOL




Yo vengo de esa época en que Colombia tenía por costumbre clasificar a los mundiales de fútbol. Después de dieciséis años me alegra que muchos ahora puedan sentir que también son del mismo sitio que tiene, en un momento así, una sonrisa por bandera. La tarde del viernes once de octubre de 2013 revivió lo que otras generaciones hemos guardado como tesoro de juventud. Hay algo en el fútbol que no se encuentra en otro lugar: esas ganas de abrazar desconocidos que se reconocen como hermanos cuando juntos gritan la celebración del mismo gol.

Con tres goles en contra la derrota no estaba sólo en el tablero sino en el ánimo. Y, como todos sabemos, los números cambiaron. Ahí están; tres ejemplos de los motivos por los que un colombiano cree en la existencia de dios. Minutos 69, 75 y 84. Lo impensado de vez en cuando sucede a favor.

“La alegría no es sólo brasilera” canta Charly García. Y tiene razón. En Ediciones Panini también están celebrando. Ya los veo cambiando laminitas como en aquellos años en los que llenar una página del álbum era como avanzar una paso más en la clasificación.

Por un instante piensas que está bien dejar las preocupaciones para después. La realidad vendrá luego con su dosis de angustia cotidiana pero cabe bien depositar nuestra existencia en un paréntesis de noventa minutos para sufrir y disfrutar por lo mismo con un nacionalismo que, lo reconozco, nunca he sentido tan colectivo ni siquiera en la tarde un veinte de julio.

Por eso mismo, por ese gozo que significa el juego es que nunca podré comprender los muertos que vienen como consecuencia de los inconsecuentes que buscan una excusa para su estupidez al justificar su ira teñida con el color de una camiseta.

Claro que hay muchos que se alegran también por esa amnesia -que es distinta al paréntesis del que hablaba- que despierta el monotema del mundial al que iremos: por un rato más bien largo algunos se refugiarán en este telón como distractor que adormece a la nación de la indignación. Entonces lo que ayer nos molestaba tanto ahora nos disgustará un poquito menos. Obvio, anda el pueblo ebrio de contento pensarán los que subestiman nuestra capacidad de entender y reaccionar. Detrás del fútbol no se podrán esconder empezando todas sus frases con las palabras Brasil 2014. Porque nuestro país tan complejo no se puede resumir en el cobro de un penalti. Aunque algunos por conveniencia se resistan, el árbitro siempre pita el minuto final. Y vuelven los días a despertar.

Colombia ya se prepara para lo que vendrá. Algunos buscan el préstamo para viajar, los bancos apresuran la oferta y el sí en los labios del cajero. Los almacenes de electrodomésticos comienzan a proyectar el aumento en el número de televisores que han de vender. El color de temporada  ya se puede adivinar y los diseñadores empiezan a ver el mundo con un tono amarillo profesional. La danza de los millones empieza a bailar… Yo pienso en un niño que, feliz, irá a la esquina con su balón a jugar un picaíto y a la hora de escoger equipo y cancha con sus amigos dirá con orgullo “¡nosotros somos Colombia!”.  Ojalá el país esté a la altura de esa frase.

@lluevelove




domingo, 6 de octubre de 2013

CALIGRAFÍAS


UNO
Palabras escritas a puño y letra, a pulso. Y en ese pulso el corazón. Y en el rastro de tinta que deja la caligrafía se puede adivinar la biografía del escribidor. Hablo de la personalidad desnuda de aquel adulto que escribe con letra de aire infantil, tosco, con tantas dificultades juntas, de aquel adulto que apenas aprendió a escribir su nombre y es el mismo del que alguien se aprovecha indicándole firmar sobre esta rayita en un documento que nunca comprenderá. ¿Cuántas veces habrá abusado una sociedad de aquella persona que le cuesta leer de corrido la palabra Derechos? No pregunto por el futuro de alguien que escribe así, pregunto por su pasado y por las que ha pasado. Tanta desprotección revela su caligrafía…



DOS
"Yesica aga sopita de auya ma y con este billete compre el arroz y el hueso". Así es la economía de tantos: esperan incluso hacer algo más con la devuelta que ojalá quede porque este billetico de dos mil es lo único que tienen y hay que estirarlo tanto que como no hay dónde más escribir se convierte en libreta y recordatorio. La cuenta exacta: el hueso para la sustancia, la auyama que es mucha vitamina mija y el arroz que rinde tanto. Hoy tampoco hay carne porque yo nunca he sabido qué es una quincena, mija usté me entiende. De pronto el domingo, dios mediante, con unos frijolitos bien ricos mija. Yesica seguro tiene poquitos años y mucha experiencia a la hora de cuidar a sus hermanitos. Ella sabe que su mamá -cuando está en casa- siempre le va a cocinar con un amor que no cabe en el plato aunque se vea casi vacío.

Es distinta, muy distinta, la vida que se escribe entera en un billete de dos mil.



TRES
Tuvieron las manos ocupadas mucho tiempo en la guerra. Cuando empiezan una vida distinta, en procura de la paz del cuerpo y del espíritu, sus manos que ayer fueron las de disparar hoy son las de escribir. Esta es la caligrafía del desmovilizado que captó Jesús Abad Colorado. Letras cargadas de recuerdos que se han descargado como las armas que quiere dejar atrás. Muchos de ellos llevan varias vidas fuera de un salón de clase y tienen más miedo a pasar adelante al tablero a dar la lección que a ir adelante en una cuadrilla que se acerca a un pelotón. En esos cuadernos que sólo lee un anónimo profesor se escribe el relato de un dolor de país que quiere ser esperanza de toda una nación. En esa huella de letras que se filan buscando ser palabra es imposible no leer ternura entre líneas aunque el autor sea un asesino. Frente al papel empieza a ser el niño que jamás fue. Y en su pensamiento desordenado encuentra un nuevo orden para afrontar la vida que empieza a vivir, donde todo es tan desconocido como lo que traerá la siguiente página en blanco que le espera en ese modesto y grapado cuaderno de  renglones.



Entre tanto otros nos hemos acostumbrado cada vez más a teclados y pantallas. Otro papel es el nuestro, literalmente, porque es distinto el papel en el que escribimos y diferente el papel que ocupamos en esta comunidad que nos enseñó a madurar incluso la letra con la que contamos estos relatos. Historias que deberían recordar frecuentemente a esa Colombia de caligrafía infantil que es evidencia y constancia de las deudas y heridas de nuestro país en la realidad. Letra por letra.


CERATI, GRACIAS POR VENIR

El mensaje de María del Rosario decía “¿Murió Cerati?” quise creer que era una de esas veces (otra vez) en que alguien mata con rumores...