lunes, 22 de diciembre de 2014

EL NIÑO DIOS NO SABE DE FÚTBOL


El día de navidad tenía el aroma de la novedad. Algo que se cruza exacto en el lugar en el que los sueños se encuentran con la realidad. En navidad la promesa del 24 se convierte en la certeza del 25. Estaba yo un poco más niño que hoy y a veces el traído del niño dios  terminaba en sonrisa, otras veces en sorpresa, pero nunca en desilusión. Porque nos enseñaron a decir gracias.

Y el agradecimiento, digo, es uno de los sentimientos más bellos que puedes vivir.

En casa los tres hombres –cuál hombres, éramos niños- fuimos educados con exposición directa al Atlético Nacional en el Atanasio Girardot cada domingo, era esa época en que ibas a fútbol sin asustarte, creías que Atanasio Girardot era el señor que había construido el estadio y tenías intacto el deseo de comer chucherías así te perdieras el gol en una época en la que no había repetición. Queríamos ser Cueto y La Rosa,  sabíamos quién era Osvaldo Juan Zubeldía… sucedió lo natural entonces: le pedimos al niño dios que nos trajera uniformes del equipo verde para los tres hermanitos. Ya me había imaginado yo haciendo chalacas, goles olímpicos, siendo mejor que Maradona cuando Maradona todavía no existía para mí, me imaginaba como un héroe vestido con mi uniforme de Nacional.

Llegó el día.
Llegó el día. Es decir; la noche.
Y en la medianoche llegó el regalo de navidad. No alcancé a ver al niño dios cuando estuvo en casa pero mi mamá me dijo que ella si lo vio. El caso es que cerca de la cama habían balón y paquetes.

El niño dios nos había escuchado.

Luis Carlos corrió con su camiseta puesta, Mauricio alcanzó a celebrar un imaginario campeonato mundial con la camisa verde. Se veían tan bien con sus rayas blancas y verdes que yo rompí como  pude el paquete con mi nombre y ahí estaba la camiseta futbolera...  tenía rayas verdes y ¿rojas? sí, rojas. El niño dios no consiguió de mi talla con rayas verdes y blancas entonces trajo esta que es lo mismo, dijo mi mamá que el niño dios le dijo eso.

El niño dios no sabe de fútbol.
El niño dios me trajo la camiseta del Unión Magdalena.

Entre enero y abril del año siguiente fui hincha samario aunque mi papá siguió llevándome con mis hermanos a ver al Nacional. En abril un vecino se apiadó de mi y me dio su camiseta de fútbol. Como el vecino era bogotano entonces fui hincha de Millonarios mientras alguno de mis hermanos, Luis Carlos o a Mauricio crecía un poquito más y les quedaba chiquita la camiseta del traído.

No recuerdo en qué mes pude volver a sentirme hincha del Nacional luciendo feliz mi heredada camiseta verde y blanca.  Al año siguiente entre los tres hermanos le pedimos al niño dios una pista de carros de carreras. ¿Recuerdan que dije “los tres hermanos”? pues bien, el niño dios nos trajo la pista sólo que contó mal y trajo una de sólo dos carriles, no la de cuatro para que pudiéramos todos jugar a la vez.

Pero esa es otra historia.
Tal vez para otra navidad.


@lluevelove



4 comentarios:

  1. Pasada de tierna, ese niño Dios se las inventa como sea por cumplir :)

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  2. Jajajaja, excelente!!! Muy divertida, ese Niño Dios si que metía en problemas a los papás...

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CERATI, GRACIAS POR VENIR

El mensaje de María del Rosario decía “¿Murió Cerati?” quise creer que era una de esas veces (otra vez) en que alguien mata con rumores...