domingo, 15 de febrero de 2015

LA RE-RE-RE-RE-REELECCIÓN EN LA UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA



Míralo así: busca el nombre del líder que más te inspire, ponlo luego en un cargo público de elección democrática y permítele que se perpetúe en el poder de forma indeterminada las veces que él decida presentarse a esa elección. Verás cómo con los años algo se desdibuja. Lo que al principio fue novedad y opción termina por convertirse en gesto previsible. Lo repetido cuando se repite por tercera, cuarta vez empieza a lucir como una canción de ritmo cansado. Incluso las motivaciones son muy distintas al brío del primer instante porque hoy ya no es igual que antes: escuchas el conocido discurso de me-postulo-porque-me-lo-piden cuando antes decía que lo hacía porque de verdad quería, ahora lo asume porque-le-toca como si no fuera voluntad propia. Todo aquel que se piensa irremplazable se presenta como un mártir que se sacrifica pero cuando se mira al espejo ve a un mesías. Sin él es posible que el mundo deje de girar de la forma adecuada, piensa.

La receta casi universal de la democracia en occidente habla de permitir sólo una reelección consecutiva, puedes constatarlo repasando constituciones y legislaciones de tantos lugares. No estoy hablando de la elección de cuerpos colegiados, anticipo, sino de cargos donde una persona es el designado que representa a toda una comunidad. En Colombia las reelecciones –empezando por la presidencial- van en retirada si lees los proyectos de ley. Luego de un tiempo largo en el ejercicio del poder los mismos problemas difícilmente son solucionados de forma distinta por la misma persona.

Viene bien de cuando en cuando respirar nuevos aires, digo.

La Universidad de Antioquia es el gran centro de la educación pública superior en el país luego de la Universidad Nacional de Colombia. La U. de A. es un país chiquito (bueno, no tan pequeño) en que los asuntos de Colombia se reflejan enteros. Allí caben todos los problemas y también -siendo el centro de pensamiento que es- podría caber la formulación de muchas soluciones. Diga usted 37 mil estudiantes, sume cerca de seis mil empleados, tenga en cuenta 1287 profesores de planta vinculados por convocatoria, agregue miles de profesores de cátedra semestrales, no olvide 25 unidades académicas que comprenden 228 programas de pregrado y 209 de posgrado, considere que esta universidad tiene un presupuesto anual que puede ir entre poco más de 800 mil millones de pesos hasta algo menos de un billón de pesos. Observe que están en momento de elección de rector. Y recuerde que es la universidad del departamento que tiene en el país la bandera de la educación. Calcule entonces la importancia del momento.

Alberto Uribe, rector actual, cumple ya cuatro períodos en el cargo y se asoma ahora para el quinto. Sumaría entonces 15 años en la rectoría. Con él integrando la lista son siete los aspirantes a ocupar esta silla. El proceso de elección contempla una jornada de consultas el 18 y 19 de febrero en la que puede votar toda persona que tenga algún vínculo formal con la U. de A. pero el valor de esto no tiene el peso decisorio que podría representar en la práctica. Es el Consejo Superior, conformado por ocho personas, el que determina en última instancia quién será el próximo rector y su deliberación no está supeditada a ser el reflejo de las consultas.

Lo que sí reflejan muchas conversaciones es que las candidaturas más fuertes son las  del rector Alberto Uribe y la de María Helena Vivas, una mujer que ha hecho camino paso a paso por los ámbitos de la vida universitaria de la U. de A. desde estudiante de comunicación a profesora, coordinadora, decana, hasta llegar a ser vicerrectora.

La Universidad de Antioquia se enfrenta hoy a retos inmensos en un país que cruza un instante histórico. Ser esa voz que analiza, argumenta, ser parte y sede de la discusión de los grandes temas nacionales y problemas contemporáneos. Una visibilidad que por momentos parece haber perdido. Ser la punta de lanza en el acceso a la educación en las regiones y no sólo hablo del acceso sino de la calidad de esa educación. Hoy día en américa latina las universidades en sus plazas de enseñanza tienen porcentajes cercanos al 30% de profesores de cátedra y 70% profesores vinculados, aquí la proporción es la contraria lo que por supuesto se refleja en la calidad de vida del docente y la disposición que el alumno encuentra de sus profesores. No hace mucho el campus universitario fue considerado el centro más grande de microtráfico en Medellín, las ventas informales se configuraron como mafias y traspasaron rampantes la línea de la legalidad… asuntos así aún palpitan allí, por eso la convivencia en la ciudadela es un asunto capital. Como también hace parte de la realidad el hecho de que hoy no hay pregrado ni posgrado de la U. de A. con acreditación internacional. Obviamente al momento de plantear estos retos no se olvidan los logros que siguen permitiendo que en la de Antioquia los adelantos en investigaciones de distintos campos la conserven como gran referente nacional, la inauguración de la sede en Urabá sea motivo de aplauso y orgullo y el hecho mismo de que los calendarios académicos hoy estén acompasados con el calendario de los días de todos es evidencia de que los años de una universidad cerrada que desmotivaba a tantos son hoy días del pasado.

Lo que pase en la Universidad de Antioquia debe interesarle a esta sociedad.
El próximo 24 de febrero se elige allí nuevo rector.
Es el tiempo de las oportunidades.
Y las oportunidades pueden ser distintas.
Incluso en la U. de A.


@lluevelove








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