lunes, 18 de mayo de 2015

TRAGEDIA EN EL OLVIDO

En Colombia aprendemos geografía a partir de las tragedias. Somos, también, un mapa de dolores. Sabemos que existe Bojayá por aquella masacre, no por el buen guiso de pescado que se hizo allá. Sabes de Trujillo en el Valle, de Silvia en Cauca, de Granada en Antioquia, de Betulia en Santander por tragedias distintas. Pero tragedias todas al fin y al cabo. Cuando hay algo qué lamentar, hay algo qué nombrar.

Entonces dicen: Condoto.

Condoto, en el Chocó, se vio sorprendido el jueves por un vendaval que algunos mencionan allí como el día del juicio final. Río, selva, lluvia, viento, furia. Todo en un mismo instante estallando contra la cara de cada habitante. Nada más parecido a la escena aquella del cuento de los tres cerditos cuando viene el lobo a soplar para tumbar la casa. Y la tumbó. Y no era una canción de salsa muy bailada por allá. La tumbó el vendaval luego de soplar y soplar y soplar. Trescientas casas, medio pueblo, terminaron a pedazos en el suelo. Paredes perdidas igual que las ilusiones. La primera muerte de la que se supo fue la de una mujer que sufrió un paro cardiaco al ver su casa en el suelo, en el pantano. La segunda muerte ya recibió visita de despedida y velación. Las misas de muertos se han de celebrar en templos a cielo abierto porque hoy no tienen techo que los cubra. La lluvia de esta mañana se confunde con las lágrimas en los rostros de la gente en Condoto



Condoto, después del vendaval

Ya suman más de treinta los heridos, entre ellos un chico al que le cayó de plano una pared encima y que lograron rescatar. A propósito: ¿sabe usted cómo es la calidad de los servicios de salud en Chocó? Si enfermarse en Quibdó -la capital- es tentar al destino sino consigues cómo irte a Medellín, imagínate cómo es el paisaje de desconsuelos selva adentro a orillas de ríos de los que aún no conoces su nombre.

Pasan los días y con el vendaval que se ha ido se fue la electricidad que aún no regresa al pueblo.

Hay días en que la escasez no tiene dónde esconderse.

Si buscas un motivo para el horror y la tristeza no dejes sólo la mirada en Nepal.

Olvido y fragilidad son palabras vecinas en la misma frase ¿dónde están hoy los llamados urgentes de solidaridad de todo noticiero nacional? ¿dónde está la ayuda del gobierno nacional en mitad de esta angustia? ¿Ya despegaron las brigadas y helicópteros rumbo a la zona? ¿Ya alguien con un mediano grado de poder de decisión e influencia política dijo que esto le importa?

Los barrios más golpeados allí son Platinero, Santa Rita y Clareth. Aún no se tienen datos de lo que pudo pasar bajo los árboles en lo profundo de las veredas de Condoto. El vendaval que terminó en la madrugada del viernes 15 de mayo golpeó también a los municipios de Istmina y Medio San Juan. Al parecer, en esos municipios se pudo resistir mejor el embate de la naturaleza. Pero tal vez eso, resistir, no lo haya podido hacer Juradó: el poblado colombiano fronterizo con Panamá que está varias décadas atrás en desarrollo y probablemente ahora, después del vendaval, esté siglos más atrás cuando pueda conocerse el tamaño del impacto y la verdadera dimensión de la tragedia.

Pero esa no será la noticia de abrir en el telediario de hoy. Ni en el de mañana.

A finales de diciembre pasado me encontré en Quibdó con Goyo, los Chocquibtown siembre vuelven a casa al terminar el año. Cargaba ella a su pequeña hija y me contó que al día siguiente iba para Condoto, su pueblo, a que su niño se abrazara con toda la historia suya de madre orgullosa de nacer donde ha nacido. Hoy recuerdo su voz cantando dulce y melancólica “…Condoto pequeñito lugar que tanto extraño, que vio crecer mi infancia paso a paso entre tus calles viejas de arenas y barro…” recordando la composición de Hansel Camacho y la lluvia que la acunó a ella y a su hermano y a todo lo que puede llamar familia. Ella siempre vuelve a casa. Ojalá este año tengan un buen lugar, un pueblo en pie, al que puedan regresar.

Esto también es Colombia.
Como el lugar desde el que usted está leyendo estas palabras.
No lo olvide.

@lluevelove







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