lunes, 11 de enero de 2016

VENGA LE DIGO TRES COSITAS

UNO | El gen Isagen
Vender Isagen es vender la energía  que necesitamos justo cuando viene la sequía y el racionamiento para hacer una carretera para ir por agua.

El punto aquí es que no está en venta una turbina. Es como si ofreciéramos un molino de viento y además entregamos el aire y la naturaleza existente en inmediaciones mientras tenemos graves problemas de respiración con el propósito de comprar bicicletas algún día. El gen de este asunto puede explicarse también así: usted tiene un carro y vende el motor para cruzar empujando su cacharrito por una autopista que todavía no existe y pagar luego el peaje a quien le vendió el motor. Isagen hoy mismo produce el 20% de la energía que consume el país y está enlistada entre las 25 mejores empresas en Colombia. Recuerde que al decir Isagen hablamos de veintitrés mil hectáreas y bosques de agua. Mil setenta especies de mamíferos viven en estos bosques, un ecosistema que es hábitat de 444 especies de aves y 395 especies de anfibios. Aquí conviven 32 especies de flora y fauna en peligro de desaparecer… ¿Cree usted que el comprador extranjero tenga por premisa cuidar toda esta vida a la hora de calcular sus ganancias? La privatización de lo público, la venta de lo que es de todos a bolsillos ajenos no es asunto de filantropía. ¿cree usted que la prestación de servicios públicos costará lo mismo mañana que hoy? por favor, que no venga otra vez alguien a prometernos una respuesta firmada en mármol.

DOS | Otra guerra perdida
Capturan a El Chapo Guzmán. Otra vez. La película se repite. Otra vez. Cae el más buscado. Otra vez. Es la misma escena ya vista en la guerra contra el narcotráfico, una guerra siempre perdida. Tal vez esta vez Joaquín Guzmán Loera no se escape de su nueva celda en la misma prisión o sea finalmente extraditado y tenga un nuevo encuentro con Sean Penn en condiciones distintas a su primer momento juntos. Eso, la verdad, poco importa si miras el cuadro completo porque a un alias El Capo le sucederá otro alias El Capo. A rey muerto, rey puesto. A un cartel lo reemplaza otro cartel. Alguien cantará las rutas del narcotráfico y nuevas rutas vendrán después. El negocio seguirá siendo negocio. Y morirán adictos. Y morirán dealers. Y morirán campesinos en lugares de siembra. Y morirán viajeros con cápsulas de droga en su estómago. Y morirán policías. Y morirán soldados. Y en algunos países morirán jueces. Y morirán tantos inocentes de cualquier edad. Y la naturaleza también será víctima. La muerte es moneda de cambio en esta guerra mundial. Y el negocio seguirá vivo.

Vendrá el día en que los adictos sean vistos como enfermos y no como criminales, que el fenómeno sea de salud pública y no de orden público, que toda esta estructura tribute impuestos en lugar de pagos de corrupción. La ilegalidad es más efectiva para los precios de las drogas que el movimiento de la bolsa de valores. Vendrá el día en que no serán necesarios ejércitos al margen de la ley para custodiar sembrados en el campo y plazas de venta en las ciudades. Cuando varios gobiernos den esta guerra por perdida empezaremos a ganar un nuevo día. Legalizar es la única palabra que cambiará este paisaje.

TRES | Basado en hechos reales
La vida es un planosecuencia, digo. La vida, a veces, nos mira desde la pantalla. La vida de otros, tan distintos y distantes, es un espejo que refleja la sociedad en que vivimos. Y el buen cine bien hecho sobre hechos reales termina por ser la biografía no sólo de los protagonistas que cuenta sino del tiempo mismo que habita el relato.

Hablo de dos películas proyectadas por estos días en el cine del fin del mundo.
Steve Jobs. Una.
Spotlight. Dos.

Steve Jobs ha conseguido que la humanidad muerda por segunda vez la manzana de la tentación y la nueva película que se ocupa de este hombre revolucionario ha decidido fijarse en las zonas más oscuras de su personalidad del hombre. Seré breve: es magistral. Kate Winslet es extraordinaria para darle vida a mujeres aparentemente ordinarias. Digna heredera anticipada del lugar de Meryl Streep. Michael Fassbender va camino a ser leyenda. Enorme. Es excepcional. Y el encuentro de ambos bajo la escritura de Aaron Sorkin y la dirección de Danny Boyle en la biopic Steve Jobs confirma que Shakespeare está vivo. Me gustan -me gustan mucho- las películas en que los efectos especiales están en las palabras.

Ahora hablo sobre Spotlight, titulada aquí como Primera Plana. Podría deshacerme en adjetivos calificativos para enumerar las tantísimas virtudes de esta película que va camino a ser un nuevo clásico de cine. Una vez más seré breve: llámenla masterpiece y lección de periodismo de investigación al mismo tiempo. Cuenta la historia real que mereció el premio Pulitzer de la unidad de investigación de The Boston Globe al denunciar el encubrimiento sistemático que la iglesia católica y sus jerarcas hicieron, por décadas, de los casos de violación infantil cometidos por casi una centena de sacerdotes sólo en la ciudad de Boston. La actuación coral de Mark Ruffalo, Michael Keaton, Rachel McAdams, Liev Schreiber y Stanley Tucci  es un reloj de precisión en el que todo encaja como delicado engranaje. Un dato: las víctimas de estas vejaciones son llamadas “sobrevivientes” porque justo eso son: la media estadística señala un gran número de suicidios, casos de alcoholismo y drogadicción o reproducción del patrón de abuso recibido en la infancia. Realmente pocos sobreviven a este trauma para tener luego una vida medianamente normal en sociedad.

Al final de esta película inquietante por verídica puede leerse un listado de los sitios que, en el mundo, han reportado más denuncias sobre estos abusos sexuales, crímenes de pedofilia clerical. Entonces lees en pantalla: Medellín, Colombia...


@lluevelove

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