sábado, 20 de febrero de 2016

LA MUERTE TAN CERCA

A tu gato ya no le quedan tantas vidas. Eso dice el silencio –angustiante- del veterinario que repasa con su tacto el cuerpo del gato que anda triste casi gaseoso y el cuerpo del tumor adentro del gato que anda sólido dejando claro que esta es la última vida del gato. El veterinario no miente. Tu sentimiento tampoco. Acabas de aprender cómo duele decir eutanasia. Y eso que aún no lo has dicho. Y ya te duele.

Este es el año en que supimos que no somos infinitos. Mira el calendario. Ha muerto Dios. David Bowie se llamaba. Empiezan a caer, uno a uno, los arcángeles. Umberto Eco, uno de ellos. No es que la presencia de la muerte haya debutado recién en tu vida, ya sabes de velorios y lutos desde hace tiempo, lo que sucede que esta constante constancia con que te despides de nombres propios y ajenos que hacían parte de tu biografía casi a una velocidad de varias ausencias a la semana te ha puesto a leer primero los obituarios que los deportes. Buscas las razones por las que se apagan con tan alta frecuencia algunos puntos de referencia de tu vida y la respuesta no está afuera en el clima del planeta que arde, sucede que somos nosotros los que estamos en la edad de la extinción. Por eso en cada gala y premiación de música y cine el momento del In Memorian te habla al oído y se ha convertido en la reseña del adiós de una cantidad de viejos conocidos que sientes que fueron casi amigos que crecieron contigo.

Es la hora de los faros que se apagan.

No eres tan viejo para ser viejo ni tan joven para ser joven. En la medianía también te puede esperar, de improviso, un final. Qué común se ha convertido la palabra cáncer, es casi una receta con la que la muerte prepara sus platos: los hay de hígado y de pulmón, de cerebro, de piel, de seno, de lengua… vaya usted a saber con qué nos sorprenderá el chef. Es tan reiterado el cáncer entre anónimos y celebridades, entre tus amigos cercanos y en lo que te cuentan sobre los extraños que podrías jurar que cáncer ya es un verbo.  Y se conjuga tanto con verdadero espanto.

El veterinario te mira con falso optimismo, anuncia unos días más para tu gato. Te preguntas qué hacer con esos días extras que te ofrece. Doctor ¿será que usted me puede palpar esta bolita que tengo aquí? ¿será cáncer?


@lluevelove

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